Parece que la heladez, que es como le llamamos al frío en Yucatán, está por terminar, así que hemos hecho una selección a lo largo y ancho de la costa Yucateca para encontrar esas  playas que ofrecen experiencias únicas e inolvidables, cada una con sus propias características, con su propia personalidad.

 

Uaymitún, atardeceres de locura.

Uaymitún estrena un nuevo rostro, mismo que dota de una belleza especial  los atardeceres del mangle, ¿has visto como quedo nuestro nuevo mirador? te recomendamos te des una vuelta en compañía del amor de tu vida o del futuro amor de tu vida, ya que el entorno es simplemente perfecto para un momento romántico, acompañado de los flamingos que por la tarde regresan al mangle después de pasar el día entero en Celestún.

40 min de Mérida.

 

Celestún, una aventura ecológica en el mangle.

Aventúrate en un paseo en lancha por La Reserva de la Biosfera de Celestún, es simplemente perfecto para ponerte en contacto con la naturaleza, apreciar en su hábitat natural, la frágil belleza de los flamingos o de cualquiera de sus 300 especies de aves.

 

Progreso, un abanico gastronómico  que te dejará satisfecho.

Puerto Progreso es un punto de reunión durante todo el año y resulta perfecto para darle gusto al paladar mientras se disfruta de la brisa marina, ya que el malecón cuenta con un sin número de restaurantes con una oferta gastronómica tan ecléctica como variada, ¿estás listo para debatirse entre un mar de posibilidades?

Chicxulub, redescubre la noche en la zona de antros.

En semana santa y en  verano la costa yucateca toma nuevos bríos, ya que se convierte en una especie de corredor nocturno donde puedes ir a cenar, a disfrutar de la precopa con los amigos, para luego bailar a beats alocados o melodías retro hasta altas horas de la madrugada, y regresar a casa con una buena historia que compartir en el desayuno, si es que despiertas antes del mediodía. El resto del año es ideal para descansar y desconectarse del mundo ya que es un puerto profundamente tranquilo.

 

San Felipe, un pueblo pesquero con un encanto único.

San Felipe vive en una cápsula del tiempo que le ha permitido conservar el encanto de un añejo pueblo pesquero. Si buscas desconectarte del mundo, hacer un viaje introspectivo y reencontrarte contigo mismo en medio de hermosas playas, gente cálida y arena blanca, este es el lugar.