por Julio Ortiz

Un día en la mañana mientras veía el programa Mañaniáticos me percate de una dinámica para ganar un pase doble al Ecoparque Hubikú sin dudarlo decidí participar, haciendo changuitos por ganarmelos, resulte uno de los ganadores, confieso eso me puso contento. Desde hace tiempo deseaba visitar Hubikú, puesto que había escuchado acerca de lo asombroso que es pero no hay como comprobarlo al verlo.

El viaje estaba programado un sábado en la mañana, desde temprano me desperté para preparar mi mochila de viaje, ropa para nadar en el cenote, bloqueador, lentes de sol y una gorra no podían faltar.

Llegar demoro casi dos horas, las cuales no sentí, debido al paisaje del camino y unos audífonos para escuchar mi música favorita.

Desde la entrada del parador quede impresionado, como es costumbre no podían faltar la letras enormes con el nombre de Hubikú el decorado de estas es fabuloso, y sin perdérmelo me tome una foto. Como bienvenida un chamán revitaliza la energía de las personas con una oración mientras con una rama de limonaria y agua te bendice.

El inicio de la aventura comienza visitando el cenote Hubikú, su agua azul turqueza de inmediato invita a bañarse lo cual no dude hacer, su panorama es impresionante tiene una apertura arriba en donde cae agua, además de poder observar los peces gupis debido al agua cristalina.

Terminando de nadar el hambre se hacía presente, fue entonces que me dirigí al restaurante Kin en donde desde el inicio te conectas en un contexto regional característico del mismo. La amplia variedad de platillos que brinda su bufete dificulta saber que probar primero, mariscos, cortes de carnes, cochinita y más son algunas de las alternativas que encontrarás. Mi parte favorita fue la mesa de postres, que sin dudarlo probé las galletas hechas a la antigua en horno de piedra, su sabor delicioso es incomparable.

Más tarde visite el Museo de Tequila, una experiencia especial sin duda, un guía nos explico el proceso de inicio a fin por el cual atraviesa el agave para convertirse en esa bebida que como mexicanos tanto amamos, más de 10 sabores diferentes y una historia que resguarda son solo algunas denominaciones que lo hacen único. Mi favorito la Crema de Tequila sabor a Coco, en donde sin resistir compre dos botellas de recuerdo y compartir en casa con la familia.

Para finalizar el viaje la última parada fue visitar la aldea maya decorada al estilo rústico, en donde deguste unos tacos de cochinita, su sabor inigualable y las tortillas hechas a mano son lo mejor.

Realmente lo vivido supera las expectivas de lo que esperaba. ¡Decídete a salir de la ciudad y redescubre lo maravilloso  de Hubikú, Yucatán!