Considerado uno de los rituales mayas que continúa muy arraigado sobre todo en el interior del estado, el Hetzmek (se pronuncia Jéets’Méek) es una ceremonia bautismal que marca la iniciación de las actividades y responsabilidades de un menor en su comunidad.

Con esta ceremonia de gran valor y simbolismo para la población maya hablante de la Península de Yucatán, se busca desarrollar las habilidades físicas e intelectuales de los menores para hacerlos mujeres y hombres de bien.

 

 

Se realiza a los niños de cuatro meses, relacionando esta edad con los cuatro puntos cardinales y las cuatro estaciones del año; y a las niñas de tres meses, por considerarse un número femenino y representar las tres piezas que sostienen un comal.

En este rito, las madrinas o padrinos encienden una vela y reciben de manos de los padres al infante para, posteriormente, cargarlos sobre su cadera izquierda con sus piernas abiertas, a fin de que caminen pronto y corran con rapidez.

Con ayuda de sus padrinos, los pequeños deben sostener en sus manos objetos (lápiz, cuaderno, libros, tijeras, sabucán, ollas, jícara, etc.), mientras realizan nueve vueltas alrededor de una mesa o altar, y un maestro de ceremonia explica la utilidad y los dones vinculados a cada herramienta.

Sin embargo, los tiempos han cambiado y la tecnología ha alcanzado a este ritual maya, pues ahora se utilizan celulares, laptops, y otros aparatos de última generación.

Los objetos entregados a los infantes representan el futuro que les vislumbran sus padres, es por ello que lápiz y cuaderno muchas veces son esenciales en esta ceremonia, pues entre las primeras habilidades que se espera de los pequeños es que aprendan a leer y escribir.

El Hetzmek es una nueva etapa de vida, representa el renacer, la transformación a lo largo de nuestras vidas, así es como lo consideraban los antiguos mayas, y aunque con el paso de los años, esta ritual ha tenido modificaciones, lo cierto es que continúa siendo uno de los más practicados en Yucatán.