Me llamo Jorge Pérez,  soy del estado de Quintana Roo, y  llegué a Mérida, Yucatán, para convertirme en Antropólogo. Al principio como todo lugar nuevo, me provocó miedo, pero con el tiempo me di cuenta de que es una ciudad hermosa.

Recorrer por primera vez Paseo de Montejo, me hizo imaginar la  época de apogeo de sus enormes casas ahora convertidas en museos.  Ni que decir de la plaza Grande y su enorme Catedral, siempre  con palomas revoloteando en sus alrededores.  Haciendo amigos, me di cuenta de que los yucatecos son gente cálida y amable. Tan sólo eso me motivó a conocer el interior del estado, y concluí que es perfecto y majestuoso. Sus cenotes, los sitios arqueológicos, el pueblo maya, sus bellas mujeres, la gastronomía, sus costumbres y tradiciones. Con todo eso no me pude resistir, y decidí quedarme a vivir. Ahora no sólo soy un investigador enamorado de esta tierra,  también despertó en mí la pasión fotográfica por sus rincones.

Como Mérida no hay dos. No le pide nada a ninguna otra ciudad. Como dicen por allá, si se acaba el mundo, me voy a vivir a Yucatán.