¿Quién no se ha encontrado a uno de estos reptiles recostado en una albarrada tomando el sol o recorriendo el patio de la casa?  El Tolok o iguana negra es un animal representativo de Yucatán; una especie de sangre fría, la podemos encontrar en tierra o agua, habitando en las ciudades mayas de Chichén Itzá y Uxmal.

Su nombre surge porque a la iguana macho se le conoce como Tóol y a la hembra se le conoce como Bíil. En Yucatán existe una gran variedad de reptiles, pero son sólo tres las especies a las que se puede llamar Tolok: el Basilisco café (Basiliscus vittatus), la lagartija verde (Laemanctus longipes) y la lagartija verde de casco o Ya’axtolok (Laemanctus serratus).

Aunque en diversas partes del país, la caza excesiva y el consumo de estos reptiles los mantiene en peligro de extinción, en Yucatán esta práctica ha disminuido, propiciando que su población aumente.

Algunas de variedades de iguanas, que resaltan por su belleza y colorido, son traficadas ilegalmente y se venden a altos precios. También, son utilizados en sitios turísticos para tomarse fotos con los visitantes.

Los cambios de clima y el cautiverio propician que estos animales vivan poco tiempo, es por eso que tampoco se recomienda tenerlos como mascotas porque se pueden sentir acorralados y atacar de manera sorpresiva.

 El Tolok forma parte de nuestro paisaje y cultura yucateca, y como tal debemos tener un mayor respeto por esta especie, procurando su cuidado y conservación, y evitando la destrucción de su hábitat.