Por Sara Loeza

Una experiencia única en Dzibilchaltún

 

Vivir en Yucatán rodeado de lugares privilegiados, despierta mi interés por conocer las maravillas del estado, por lo cual en conjunto de mis alumnos decidí llevarlos a visitar Dzibilchaltún, además de encontrarse a escasos kilómetros de Mérida. El clima era perfecto, con un cielo despejado ideal para caminar mientras recorríamos cada uno de los montículos que conforman esta zona arqueológica entre cantos y actividades que alegren el día.

Les había platicado acerca de la belleza del templo de las siete muñecas y del equinoccio de primavera en donde el espectáculo es increíble, lo cual me emocionaba enseñarles, realmente verlo en persona es una experiencia totalmente diferente, sus gestos de impresión lo decía todo. ¿Y cómo no? Si su estructura es única e impresionante, conjuntamente de las siete figuras de muñecas que resguarda.

Posteriormente seguimos recorriendo toda la zona, admirando lo increíble que es y repitiendo lo asombrada que estaba de las magnificas obras que construyeron  nuestros antepasados.

Otra de las construcciones interesantes es la capilla abierta, la forma original en la que está formada la hace inigualable.

Cuando terminamos el recorrido por la zona arqueológica, nos aproximamos a conocer el cenote, no pudimos bañarnos, porque no íbamos preparados, pero eso no fue impedimento para observar  los hermosos lirios que se encuentran ahí y que le dan un panorama espectacular, además de ser ideal para que niños y grandes disfruten, debido a la poca profundidad de sus aguas.

Mis alumnos y yo estábamos asombrados y felices de haber conocido Dzibilchaltún, es una buena alternativa para pasar el día y refrescarse en las aguas del cenote, al mismo tiempo de incentivarlos desde pequeños a redescubrir cada uno de los rincones de Yucatán.