¿Quién no ha asistido a la famosa vaquería del pueblo? una fiesta popular originada en la época de la colonia, cuando los españoles convocaban a sus trabajadores para la hierra de su ganado y celebraban una ceremonia con un baile colectivo, en el que el pueblo participaba animadamente festejando el crecimiento del hato ganadero y de la economía de la región.

En casi todos los municipios del estado se realiza esta magna celebración que tiene un mayor énfasis en el aspecto religioso, pues siempre es organizado en honor al santo patrono de la comunidad.

Para el gran baile, los pobladores sacan sus mejores trajes de gala; las mujeres ataviadas con sus ternos y los hombres con sus filipinas y sombreros, demuestran en la pista sus mejores pasos de jarana, poniéndole ritmo y colorido a esta celebración.

La plaza principal de la localidad se convierte en el escenario de una gran fiesta popular a la que acuden niños, jóvenes y adultos; el lugar congrega a un gran número de jaraneros que, acompañados de la orquesta, inician su baile con “La Angaripola” o con el llamado “jarabe yucateco”.

Los grupos que participan en las vaquerías son liderados por un bastonero que es el encargado de dirigir a los jaraneros hasta el escenario en el que representarán sus coreografías. Durante la presentación de los bailarines no puede faltar la tradicional ¡bomba!, versillo jocoso que el jaranero recita a su pareja.

 

 

Antes y hasta la fecha se acostumbra repartir entre los presentes el “pukkeyem”, nombre en maya del pozole, una bebida preparada a base de masa de maíz y que es endulzada con miel.

La vaquería es uno de los símbolos representativos de la cultura yucateca, que envuelve nuestros ritmos musicales tradicionales, es por ello que no te puedes dejar pasar la oportunidad de redescubrir este gran festejo yucateco, que encontrarás en cada rincón del estado.