Por Ivette Cetina

Mi familia y yo, aprovechamos uno de los puentes vacacionales de mayo para explorar un nuevo lugar en Yucatán. Fuimos a las Grutas de Calcehtok, y nos pareció emocionante internarnos debajo de la tierra. Llegamos muy fácilmente en nuestros propios vehículos, y aparcamos en un sendero. De ahí subimos a un pequeño cerro que nos condujo a una cooperativa que ofrece su servicio de guía. Nos dieron tres opciones para conocer las grutas: la familiar para novatos, la de aventura para expertos, y la extrema para avanzados. Elegimos la de aventura, pese a que no somos expertos,  pero significó un gran esfuerzo, que pensamos, fue la mejor decisión.

La verdad es que hicimos el ejercicio que no practicamos durante todo el  año: escalamos, nos arrastramos y exploramos hasta el rincón más estrecho del lugar. Fue impresionante ver tantas formaciones rocosas, el agua caer de las estalactitas,  y quedar embarrados de los pies a la cabeza. Salimos hechos una sopa, pero ¿qué es la aventura si no te envuelves en ella?

Nos gusta decir  a nuestros amigos que se animen, que una experiencia así vale la pena. No hay día en que no recordemos lo mucho que disfrutamos en familia, y cómo nos ayudamos entre todos para salir de ahí. Jajajaja.

¡CONOCE CALCEHTOK!